jueves, diciembre 30, 2004

FIn de año

Respetando mi natural rechazo a la cronología, la medida y captura del tiempo, me dispongo a celebrar el fin de año. Y esta vez lo voy a celebrar, sí, me voy a dejar influir por la necesidad de cosificar, de conferir propiedades a un lapso de tiempo identificado por una escala. Ha sido un año atroz, una año de los que recordará la historia, y pese a nuestras medianías y mediocres pensamientos y posturas vitales no podremos dejar de estremencernos cuando el tiempo alumbre los resultados de los acontecimientos de este feroz 2004. El resurgir del fascismo neoliberal, camuflado bajo la imagen dulcificada del consumismo, la violencia destructora de la guerra, la violencia dialéctica de los políticos,la frustración que se ve en las calles, en los hombres y mujeres que arrastran a sus casas sus vidas convertidas en moneda de cambio empresarial, la resignación camuflada,el resentimiento con la vida. Ha sido un año duro, de esos que ponen a prueba la capacidad de los seres humanos para con los demás, y me temo que salimos perdiendo.A la larga siempre perdemos, pero a algunos ciertas victorias nos alegran, nos devuelven la esperanza de un futuro no apocalíptico. Algunos como yo, que de inocentes se vuelven tontos, pero es que me joden los listos y este año hemos estado sobrados de listos, de iluminados, de patriotas, de buenos ciudadanos, de serios regidores, de familias felices y de coeficientes intelectuales propios de caballitos de mar( lástima, son tan lindos).Como no necesito justificación alguna para mi dipsomanía brindaré por la muerte de este fétido año, esperando que los vapores ahoguen el hedor de su cadaver, y como Vian, escupiré sobre su tumba.

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