sábado, enero 22, 2005

Recibo la mañana con inquietud, a veces el despertar se me antoja un renacimiento, al fin y al cabo cada día podemos intentar renacer, volver a crearnos a nosotros mismos,inventarnos otro mundo, o parchear el nuestro. Recibo la mañana con poca gana, despertar de golpe es señal de que algo en la vida te urge, a veces solo es una urgéncia corporal, a veces la cafeina que te reclama, otras un sueño, en ocasiones despierto para evitar la sensación de mortalidad que se asemeja tanto al sueño. Me espera lo de siempre, en unos días me esperarán cosas nuevas, sitios, personas, pero al final me espera lo de siempre, rebuscar en mi mente motivos para salir, para levantarme, para ser, para estar. Quizá la utilidad real de la memoria sea esa, conectarnos a la vida tras el sueño,resituarnos, evitar que nos volvamos locos cada vez que nuestro cuerpo pide descanso y vuelve a la actividad. No recordar cifras, ni caras, ni formulas, ni técnicas, sino simplemente recordar quienes somos, y con ello el resto de lo que nos acompaña. Recordar quienes somos...si acaso alguna vez lo supimos.

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