lunes, septiembre 05, 2005

Llega septiembre, para mi el más hermosos de los meses, quizá por la sonoridad de su nombre. Llega entre riadas, pobres muertos de hambre y ricos muertos en accidentes de avión, entre el desánimo laboral, la apatía amorosa y una salud dubitativa, pero en peores circunstancias ha llegado este més y hemos sobrevivido. Sigo sin soportar el calor y la mayoría de los temas de actualidad me encienden. Algunos dicen que el mundo se ha vuelto loco, yo solo creo que los diarios y noticieros reflejan una parte de lo que hay y que cada paseo nos ofrece muestras de esa belleza que los clásicos pretendían encarnación de la verdad. Reconozco mi furia interna, de manera que estoy alejado de muchas de las cosas que la provocan, ajeno.Cada día que pasa moldeo mi circunstancia sin gana alguna, no estoy donde quiero, ni como quiero, no aguanto ya las conversaciones absurdas e infantiles de muchos, pero sigo siendo vulnerable a la belleza, por otra parte, más fácil de ver y disfrutar que de la razón.

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