jueves, febrero 09, 2006

Acostumbro a enfadarme con aquellos que parecen ignorar a los demás. Todos los días nos encontramos e incluso convivimos con getne que es incapaz de pensar en los demás, no digo fijarse, tener en cuenta o cualquier perífrasis similar, no, digo pensar , ponerse en el lugar de,ser capaza de entender a los otros,semejantes y ajenos.Por eso me enfado tan a menudo porque pocas vees veo más que cuellos retorcidos de tanto mirarse el ombligo, lesiones de vértebras a causa del espasmo casi complusivo, dolores agudos de esternocleidomastoideos por culpa de el infantilismo total y sin freno que nos invade, cada vez más me encuentro con la miseria moral del egoismo esteril, ese que es incapaz de producir nada, como los que prefieren arrojar sus ganancias al mar antes de que sus familiares las disfruten.
No es fácil ponerse en la piel de otros, hay que saber cosas de los demás, comprenderlas, aceptarlas y luego interiorizarlas, eso no es fácil, es un tremendo ejercicio deconstructivo de nuestra personalidad que nos deja a merced de nuestros miedos, desnudos y vulnerables aún por un instante.
No es nada fácil, yo, en las contadas ocasiones que lo he experimentado sufrí, tuve miedo, aprendí, pero con dolor y descubriendo errores propios que yo no creia tales. A lo más que llegamos es a escuchar a nuestros amigos e intentar ayudarlos,algunos incluso practican esa costumbre con personas ajenas a su entorno, la mayoría ni lo intentan.
esa absurda mania de hacernos daño va a resultar fatal...

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