lunes, enero 15, 2007

Humo

La necesidad de comprender, la inquietud intelectual, la curiosidad son en sí motores de la sociedad, de la creación, pesos pesados de la propia naturaleza humana, si bien muchos se conforman con evitarse preguntas, al fin y al cabo la mayoría no tiene solución, o su complejidad es tal que nada o poco podemos hacer al respecto. ¿Cuál sería la actitud correcta?,¿ dejamos pasar las dudas, las ideas, las incertidumbres y nos aplicamos solo en nuestro más inmediato y material presente? De siempre se ha dicho que la ignorancia es la base de la felicidad, menos conocimientos , menos preocupaciones, menos anhelos, pero nos ha tocado vivir la época de la revolución cultural más importante, la de la difusión del conocimiento a gran escala. Hoy por hoy desde casi cualquier punto del planeta ( con unos mínimos tecnológicos) podemos acceder al saber de generaciones pasadas, culturas ajenas, pensadores extraordinarios y colectivos de los que jamás habríamos oído hablar en otros tiempos. La consecuencia lógica es que no nos puede dejar impasibles, la consecuencia práctica es que aumenta el reduccionismo, el localismo, el minimalismo mental y el fundamentalismo religioso y político. El ser humano se siente solo y cada vez que aumenta el horizonte de su realidad la soledad se hace mayor aún y no tenemos un remedio eficaz, quizá por eso muchos optan por el desconocimiento, la negación y el materialismo, lo tangible es interpretable, evaluable, las ideas, los miedos solo son el humo de la hoguera de nuestro ánima.

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