domingo, julio 01, 2007

Amos Oz y nuestro fanático interno

"Todos llevamos un fanático dentro" dice el escritor Amos Oz, reciéntemente galardoando con el Premio Principe de Asutias de las letras 2007, en una entrevista que le hace el diario ovetense La Nueva España( sí, un nombre adepto al régimen del dictador FFB que los sucesivos dueños del periódico no han querido cambiar...). La frase parece que ni pintada para algún columnista del periódico, y efectivamente es cierta, a todos nos alcanza el fanatismo en mayor o menos medida. Junto con Edward Said( igualmente premiado y tristemente fallecido) y Daniel Borenboim son un reflejo de intelectuales y artistas que intentan reconducir entre los habitantes de una zona ininterrumpidamente violenta, un poco de cordura, paz y diálogo.
Ocurre que es más fácil y menos trabajoso dejar que el odio y el fanatismo haga su trabajo, es más sencillo sembrar discordia que educar o plantear alternativas útiles ( de eso saben bien muchos "periodistas" que en estros tres últimos años han optado por alimentarse de heces y cadáveres, y ya adictos reclaman desgracias y sacrificios ajenos cada día para sobrevivir).
Como pueden leer a mi también me sale el fanático que llevo dentro, lo que ocurre es que no es lo mismo un fanatismo aquí, con la mayoría de las necesidades cubiertas, relajado, sin peligro de perder la vida y con cierta esperanza de un futuro tranquilo, y el fanatismo de quien no tiene mucho que perder a excepción de su propia vida. Aquí nos desahogamos en el fútbol, conciertos y vandalismo callejero(macroextrasupramegabotellones), peor pese a los intentos de esos seis o siete necrófagos de ética mutilada, le resto de la gente prefiere dejar su ira reservada para le árbitro de turno, el fichaje fallido o el eterno rival.
Si nos atenemos a las estadísticas nosotros vivimos en una burbuja de comodidad, cercana a la estupidez, que asusta. Pero creo que puestos a elegir cualquiera querría ser igual de estúpido que nosotros, igual de inconsciente, igual de egoísta.
La obra de Amos Oz no es una obra sencilla , ni cómoda de leer, su vida , como la de tantos otros no ha sido sencilla , ni cómoda y por eso lucha, mientras para millones de occidentales el mayor dilema es que ponerse un día de calor, perder esos kilos o que echarle a al paella para que nadie proteste. Ahora toca analizar porque unos y otros tenemos vidas tan diferentes, y no sirven análisis simples.

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