lunes, agosto 27, 2007

Agosto

Ayer una enorme tormenta a las dos de la tarde me empapó, mientras intentaba ir desde el hospital hasta al estación de tren. Un calor sofocante, y unas gotas de agua enormes, similares al granizo, que hicieron que la ropa se me pegase al cuerpo y el sudor se mezclase con la lluvia. Una tormenta de verano, para un fin de semana extraño, con algunas dudas, con la cabeza muy ocupada, luego muy alegre por el nacimiento de Candela, y al final algo dolorido ( físicamente) por mis eternos problemas de mi "mala salud de hierro...", aún hay cosas que reparar y tengo que ponerme a ello, en breve mi mes más querido, Septiembre.

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