miércoles, febrero 27, 2008

E.B.


Algunas tardes, e incluso algunas noches me detengo antes de entrar en el portal, respiro el aire, mitad aire en su acepción tradicional, mitad aire de ciudad, veo la hierba, miro los ladrillos, observo la luna, contemplo los coches afanándose en subir una cuesta mal diseñada y vuelvo a darme cuenta de que estamos diseñados para el fracaso, somo los inductores del caos, somos los hijos favoritos del universo puesto que ninguna otra especie animal es tan absurda,auto destructiva y dañina, somos la confirmación de la entropía, el desorden, somos la combustión, y ponemos orden, normas y leyes porque nos sabemos irresponsables hasta tal punto que nos atemoriza pensar en nuestros límites. No sé a qué debemos nuestra existencia, pero intuyo que somos parte de un plan más complejo de lo que podamos imaginar quizá seamos una enfermedad, quizá un cáncer contra le que el universo tiene que luchar, quizá solo somos un sueño ( mentira la física y la bioquímica no sueñan ) quizá solo una anomalía energética, o algo necesario para aglutinar la maldad( longitudes de onda ), pero no deja de sorprenderme como la presencia del amor nos desarma, nos diluye, nos deja indefensos, y ahí surge la duda, y el desconcierto, y de ahí el miedo al desamor , a la muerte, al dolor, como si solo fuésemos las luces de alarma de algo más complejo que nunca podremos comprender, como si pese a nuestra consciencia solo pudiésemos llegar sabe de nosotros y nunca de nuestra misión en el mundo, y de ahí que la inventemos y hayamos inventado a dios, y a sus múltiples acompañantes y a todo aquello que bulle en nuestro interior, que no sale por miedo al vacío, por puro horro vacui.

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