martes, octubre 23, 2012

Politica, breve...

A nada que uno pase un rato en un bar a la hora de los telediarios y demás observa las reacciones de la ciudadanía con respecto a las noticias políticas. Desde hace años en España nadie, pero absolutamente nadie ha votado al partido que gobierna( incluso al actual con mayoría absoluta), es un claro caso de amnesia colectiva, o quizá el mayor "pucherazo" que los tiempos recuerdan, no sabría definirlo aunque si adjetivarlo. Luego está el asunto nacionalista, brutal, al nacionalismo "periférico" e independentista quizá por su proximidad  geográfica a Europa, se le enfrenta un nacionalismo castellano que azuza a las regiones limítrofes con Portugal, resulta curioso que Galicia con su historia de inmigración y distancia de Madrid sea en ocasiones más papista que el Papa, aunque curiosamente el uso de su lengua y símbolos despiertan en la derecha castellana un cariño y compadreo sonrojante al compararlo con el odio que les despierta cualquier otra manifestación independentista. Uno se está tomando un café y si sale un político, un artista o un futbolista hablando catalán siempre a alguien le parece una ofensa irrenunciable aunque nunca halla puesto un pie en Cataluña o tenga más negocio que comprar una botella de cava para esas fiestas tan entrañables. NO se apuren lectores, a mí también me resulta frustrante no entenderles todo lo que dice, no hablo catalán, me pasa lo mismo con cualquiera que no hable castellano , incluso si su castellano o español es diferente al mío, sí, algunos parecen olvidarse de que el español hay variadas formas de hablarlo, de modo que a mí todo lo que sea usar le lenguaje como forma de reducionismo me apena, aunque entiendo el nacionalismo, al igual que el localismo y hasta celebro  y participo de su parte folclórica popular, pero hasta ahí llego. ¿Qué ocurre aquí? bueno pues que ninguno de nuestros nacionalismos es mejor que el otro, el castellano es tan castrante y excluyente como el "periférico" debido a que nuestra cultura política , como sociedad, es limitada, muy limitada, no hemos sabido vivir en democracia, no hemos resuelto aún heridas de la contienda y nuestra inclusión en el mundo occidental se debe más a nuestra posición geográfica que a nuestra idiosincrasia como pueblo. Somos de caudillos, cadenas y enormes gestas individuales que solo se recuerdan si benefician a un poderoso, pero ni somos un pueblo unido, ni solidario ni coherente. La generación que propulsó la "Transición" está envejecida, cansada, aunque acaudalada, desde pensiones generosa a patrimonio y tiene ahora por detrás a una juventud atascada en títulos, estudios, ideas confusas y sin mayor referente que saber que cualquier "mindundi" televisivo ganará más por enseñar un pezón que ellos /nosotros en un año de esfuerzo de cualquier tipo y he visto pezones precioso por ahí, no se crean...Sea como fuere la política es un arte no practicado en España, quizá la primera República fue un atisbo, pero la segunda se enrocó de tal manera que el recuerdo de su fracaso vacunó al pueblo contra la política activa por muchos años, quizá demasiados, solo así se entiende la degradación de las figuras políticas de este país que tras alcanzar ciertas cotas de prosperidad se ha olvidado de definir su espíritu, sus necesidades, sus límites y sus deseos. Si a muchos nos cansa España imagínense ya Europa, no es de extrañar pues que alcaldes, ministros y todo tipo de cargos electos sean fotografiados, conocidos e incluso alabados por parcelas muy diferentes a las propias de sus cargos, ¿para qué hacer política si nos contentamos con fiestas, gestos y una estética de persona respetable a la que uno le compraría un coche de segunda mano? Imaginaos que por un momento vais al trabajo y en lugar de hacerlo os dedicáis a sacaros fotos con vuestros compañeros, sonreír, ser afables, traer pasteles, aconsejar a otros como hacer las cosas y ser un perfecto anfitrión para con los superiores, bien pues así es la política española, y muchos puestos directivos, y muchos trabajadores, así es este país y no hay arreglo, o se toma o se deja, y de momento catalanes y vascos dicen que ya se lo están pensado, no creo que porque sean mejores, ni peores, solo que quieren ensayar y ser dueños de sus virtudes y defectos, como yo.

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