domingo, diciembre 09, 2012

No ver ciertas películas antes de dormir. The Road.

Anoche el sueño estaba cambiado y me dí una sesión de televisión, películas, en la oscuridad del cuarto, solo atenuada por la pantalla, eso sí de considerable tamaño que a veces viene bien y otras abruma. Sea como fuere el caso es que con calma y vencida estos días mi amiga la  ansiedad me encontré de frente con The Road y decidí verla esta vez  con la calma y silencio que requiere. Estos tiempos televisivos en los que triunfan a partes iguales apocalipsis varios junto con programas cuyos participantes son un claro anuncio de esos apocalipsis, son complejos para el espectador que busca calma. hasta el porno se ha vuelto de un acrobático y enérgico que más parecen las olimpiadas del dopaje, de manera que pocas películas se salvan de excesos, de la digitalización excesiva y del efecto 3D que a alguien en su momento le pareció divertido. The Road es heredera de una tradición clásica teatral, dos personajes en busca de una quimera, el teatro "pobre" de Grotowski , Vladimir y Estragón con su nexo más real que la cadena al cuello y a su vez aprovechó el filón que las interpretaciones del calendario Maya han significado para la industria del ocio, pero también para la reflexión. Es una obra cruda, no excesivamente dura ni visualmente gratuita, apenas hay actos violentos, solo los puntuales pero tan descarnados y desposeídos de épica que desmienten al resto del género más ocupado en el divertimento que en la reflexión. Un solo escarabajo en una lata es un halo de futuro, en un paisaje desolado, medio calcinado, medio sepultado por polvo, con bosques triturados, aguas  teñidas y un cielo  gris eterno que obliga a usar capucha para no verlo sin querer. Un futuro en el que cada paso es el único futuro y presente ciertos, sin melancolías desproporcionadas, sin más concesiones que una lata de refrescos y una despensa llena , pero rodeada de un miedo primitivo la esclavitud y el canibalismo como forma de vida,de salvación. UN mundo en el que el protagonista ha olvidado como rezar y en el que la desolación y la angustia son tan abundantes como habituales. The Road no es el camino que estamos tomando como civilización, es el camino que podemos tomar si ocurre algo que nos lleve a esas condiciones y aún y así, los horrores que describe, las actitudes y las vivencias tiene perfecto, sólido y abundante reflejo en nuestro mundo actual, con más intensidad y porcentaje del que queremos creer, con
la misma normalidad nos matamos, nos esclavizamos, nos devoramos unos a otros en medio de un mundo colorido, brillante, deslumbrante. Nuestra película es igual de triste, igual de cruel, eso sí, mucho más bonita, no en vano estamos sacrificando todo en pos de la estética...

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