lunes, enero 07, 2013

Intoxicación.

Intoxicarse con la finalidad de ser felices, o menos desgraciados, o parecerlo, intoxicarse al fin y al cabo. La supuesta voluntariedad de la intoxicación la enaltece, nuestras excusas, nuestras fugas son solo un paso ya estudiado, aprendido. Así institucionalizamos la intoxicación, le ponemos fechas y la promovemos, los estados lo asumen como parte del escenario vital de sus ciudadanos ( súbditos, más bien). Como obediente ciudadano participo del rito de intoxicarme para  luego estar enfermo ( se puede extender esto a todos los campos imaginables), es más la intoxicación se vendió como rebeldía cuando no es sino sumisión, aceptación y resignación a todo aquello que no podemos cambiar. Preferimos beber, drogarnos, conducir, gritar, comprar e incluso matarnos haciendo el estúpido antes que pelear por nosotros mismos, no digo ya nada de pelear por nuestros semejantes. Quizá rotas las fronteras físicas y ahora que sabemos nuestros límites tecnológicos debamos de empezar el camino , la guerra, la cruzada contra lo tóxico, contra nosotros mismos, quizá.

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